Tema 2: Tipos de autocuidado

Autocuidado físico

Si quieres que tu cuerpo funcione correctamente, debes cuidarlo. Es importante recordar que tu cuerpo y tu mente están inextricablemente unidos. Pensarás y te sentirás mejor si cuidas tu cuerpo. El autocuidado físico incluye cómo alimentas tu cuerpo, cuánto duermes, cuánta actividad física realizas y cómo cuidas tus necesidades físicas. El autocuidado físico incluye cosas como acudir a las citas, tomar los medicamentos según las recomendaciones y hacer un seguimiento de tu salud (APA, 2015).

Autocuidado social

El autocuidado requiere la socialización. Cuando la vida se vuelve ajetreada, es difícil sacar tiempo para los amigos, y es tentador pasar por alto tus conexiones. Tu bienestar depende de tu capacidad para mantener relaciones estrechas. Invertir tiempo y atención en desarrollar y mantener vínculos estrechos con la gente es la mejor estrategia para nutrir y mantener las relaciones íntimas. No hay una cantidad fija de tiempo que debas dedicar a tus amigos o a trabajar en tus relaciones. Las necesidades sociales de cada persona son un poco diferentes. La idea es averiguar cuáles son tus necesidades sociales y asegurarte de que tienes suficiente tiempo en tu calendario para satisfacerlas (Umberson & Montez, 2010).

Autocuidado mental

Tu bienestar psicológico está fuertemente influenciado por tu forma de pensar y las cosas en las que ocupas tu cabeza. Hacer tareas que mantengan tu mente aguda, como los rompecabezas o aprender sobre un tema que te interese, son ejemplos de autocuidado mental. Leer libros o ver películas que te inspiren puede ayudarte a mantener tus pensamientos. Realizar tareas que te ayuden a mantenerte mentalmente bien también forma parte del autocuidado mental. La autocompasión y la aceptación, por ejemplo, pueden ayudarte a mantener una conversación interna más positiva (Pillai, et. al, 2011).

Autocuidado emocional

Para hacer frente a emociones desagradables como la ira, la preocupación y el dolor, es fundamental tener buenas habilidades de afrontamiento. Las actividades que le ayudan a reconocer y expresar sus sentimientos de forma regular pueden incluirse en el autocuidado emocional. Es fundamental incluir el autocuidado emocional en tu vida, tanto si hablas con tu cónyuge o con un amigo cercano sobre cómo te sientes como si reservas tiempo para actividades de ocio que te ayuden a procesar tus sentimientos (Izard, 2009).